Beneficios para población adulta

Existen estudios científicos que demuestran que la actividad física practica con regularidad, es decir, todos o casi todos los días de la semana:

  • Pareja de mujeres paseando en bici por el campo.

    Ayuda a mantenerse ágil físicamente: Fortalece los músculos mejorando la capacidad funcional y disminuyendo el riesgo de sufrir caídas. También, previene la pérdida de masa ósea (osteoporosis).

  • Señor mayor junto a una chica jóven aprendiendo a utilizar el ordenador.

    Mejora el bienestar mental, reduce los síntomas de ansiedad y estrés, mejora el sueño y reduce el riesgo de depresión. Además aumenta la percepción de bienestar y satisfacción con el propio cuerpo.

  • Infografía de un hombre de mediana edad  de medio lado mostrando sus principales preocupaciones

    Mejora la función cognitiva.

  • Grupo de personas mirando a cámara de diferentes edades, sexo y condición.

    Mejora el bienestar social. Fomenta la sociabilidad y aumenta la autonomía y la integración social, especialmente en personas con discapacidad.

  • Señora mayor sonriendo en un parque.

    Ayuda a disfrutar de una buena calidad de vida.

  • Persona a la que sólo se le ven los pies subida en una báscula.

    Contribuye a mantener un peso adecuado; la actividad física es un factor determinante en el consumo de energía, por lo que es fundamental para conseguir el equilibrio energético y el control del peso.

    Reduce el riesgo de padecer obesidad.

  • Señora mayor en la consulta del médico tomándose la tensión.

    Reduce el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades como:

    • diabetes tipo 2,
    • enfermedades cardiovasculares,
    • hipertensión arterial
    • cáncer de mama o colon,
    • hipercolesterolemia (colesterol elevado), aumentando el colesterol “bueno” (HDL) y disminuyendo el “malo” (LDL).
  • Glucómetro

    Mejora la evolución de algunas enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia u obesidad, una vez se han desarrollado.

Consecuencias de la inactividad: La inactividad tiene efectos negativos en nuestra salud. Según un artículo publicado en 2012 en el Lancet (una revista científica de prestigio), se estima que en España el 13,4% de todas las muertes podrían evitarse si las personas inactivas físicamente cambiaran sus estilos de vida y llegaran a ser activas.

No realizar actividad física empeora, como hemos visto, nuestra condición física y mental, lo que a su vez aumenta el riesgo de padecer enfermedades. Una vez que enfermamos, si continuamos siendo inactivos físicamente, la enfermedad tendrá una peor evolución y llevará a una mayor pérdida de la capacidad funcional, creándose un círculo que nos hará empeorar progresivamente.