¡Muevete más!

Sabiendo todos los beneficios que reporta a nuestra salud la actividad física, el siguiente paso es motivarnos: ¡Piensa qué razones te pueden animar a empezar!

Elige  una razón para moverte.

AYUDARME A DEJAR DE FUMAR
CONTROLAR EL SOBREPESO
MEJORAR MI IMAGEN CORPORAL
PASAR MÁS TIEMPO CON GENTE
TENER MENOS RIESGO DE INFARTO
MEJORAR EL DOLOR DE ESPALDA
INVERTIR EN MI CALIDAD DE VIDA
CONTROLAR MI TENSIÓN ARTERIAL
REDUCIR EL ESTRÉS Y DORMIR MEJOR
MEJORAR MI ESTADO DE ÁNIMO
SENTIRME BIEN CON MI CUERPO
MEJORAR EL CONTROL DE MI DIABETES
PASAR TIEMPO CON MI FAMILIA
MANTENERME INDEPENDIENTE

¿Te identificas con alguno de estos motivos? Piensa cuál o cuáles te gustaría conseguir.

Ten en cuenta que éstos son sólo algunos ejemplos; seguro que se te ocurren otros muchos que se adaptan más a tu vida. ¡Cuánto más personalices el motivo, más éxito tendrás!

Encuentra tu motivo y ¡da el primer paso!: